TERCERA OLA: Pruebas de antígeno cuantitativas son la mejor opción para detectar la variante Ómicron

El Ministerio de Salud ha confirmado el inicio de una tercera ola de contagios de COVID-19, lo que podría llevar al país a una nueva situación de estrés sanitario. Esta tercera ola de la pandemia, cuya variante principal de contagio es la variante Ómicron, nos debe encontrar más preparados que antes y con mejores recursos para enfrentarla, tanto desde el aspecto de infraestructura de salud (camas, balones de oxígeno, plantas de oxígeno, respiradores artificiales), como en el uso de herramientas confiables para la detección del COVID-19.

La identificación confiable y rápida del COVID-19 permite una atención mucho más eficaz y la posibilidad de establecer medidas para su control, como el hecho de tomar medidas restrictivas o cercar el contagio, siendo las pruebas cuantitativas de antígenos la mejor opción en esta difícil coyuntura.  ¿Por qué?

Las pruebas cuantitativas de antígenos (tecnología de inmunofluorescencia) tienen un reactivo mucho más sensible que otras tecnologías (ejemplo: pruebas rápidas que se leen a simple vista), y la lectura se hace con un equipo electrónico portátil. La tecnología de inmunofluorescencia ha venido mostrando una alta confiabilidad en detectar casos positivos, inclusive en pacientes que aún no han desarrollado ninguna sintomatología (asintomáticos) pero que ya podrían estar contagiando a otras personas, aún teniendo carga viral muy baja.

LS 1100 LansionBio

Tal es así que la FDA en Filipinas ha elaborado un estudio comparativo entre diferentes marcas, y la más confiable es justamente la marca Lansionbio cuyas pruebas son cuantitativas basadas en tecnología de inmunofluorescencia.

Actualmente, con la variante Ómicron se están empezando a presentar dos problemas importantes: a) es altamente infectiva, y b) no desarrolla mucha carga viral, por ello es que en varios foros se está cuestionando la confiabilidad de las “pruebas rápidas”. En ese sentido, resulta muy relevante tanto para las empresas en el cuidado a sus trabajadores, como para centros médicos, identificar y explicar sobre las diferencias que existe entre cada marca y tipo de prueba en cuanto a su capacidad de detección de viremia, y también de la nueva variante Ómicron.
¿Cuál es su ventaja frente a las pruebas moleculares y pruebas de inmunocromatografía (pruebas rápidas)?  
Pese a que las pruebas moleculares demostraron en su momento ser la mejor opción, una gran restricción para su masificación ha sido (y seguirá siendo) su disponibilidad, precio, y tiempos de obtención de resultado.
Otra alternativa son las “pruebas rápidas”, también llamadas Inmunocromatográficas, que se leen a simple vista con la presencia de unas líneas en el cassette, y que tienen como gran debilidad que sólo detectan positividad cuando la carga viral es muy alta, y por eso es que presentan un alto porcentaje de “falsos negativos”, es decir, pacientes que están generando virus, pero en cantidades tan bajas que las pruebas rápidas no las pueden detectar, por ello es que algunos laboratorios y centros médicos recomiendan su uso “para pacientes con síntomas”. Esto, con la nueva variante Ómicron se puede convertir en una gran preocupación para familias y empresas.
COMPARACIÓN ENTRE TIPOS DE TECNOLOGÍA
La prueba cuantitativa de antígenos por Inmunofluorescencia compite con las pruebas moleculares en los siguientes aspectos:
Esta tecnología ya se encuentra disponible en el mercado peruano y se usan en más de 200 puntos de atención en todo el Perú en sectores como:  
—Pesquería: muy importante embarcar a trabajadores correctamente diagnosticados puesto que si existiese una contingencia de salud en alta mar no se cuenta con tiempo de reacción.
—Minería: evitando así costos de paralización y reduciendo la cuarentena hotelera al mínimo.
—Agroindustria: para proteger a los trabajadores y sus familias.
—Inmobiliarias: donde una paralización de obra genera incumplimientos de plazos con clientes y bancos.
Estos sectores usan pruebas de inmunofluorescencia cuantitativas por su reconocida sensibilidad, estabilidad, y confiabilidad de sus resultados.
¿SON LAS “PRUEBAS RÁPIDAS” AÚN UNA OPCIÓN?
En el mes de noviembre del 2020 (hace más de un año), debido a la baja sensibilidad de las pruebas rápidas, el Ministerio de Salud emitió tres resoluciones donde se dejan de mencionar a las pruebas rápidas serológicas como herramienta de detección de pacientes y trabajadores contagiados y son:
—RM 905-2020-MINSA: Es la Directiva Sanitaria 122-2020 de Vigilancia Epidemiológica, donde se señala que las pruebas serológicas aceptadas son las CLIA, eCLIA, ELISA e Inmunofluorescencia, y ya no se menciona a las “Pruebas Rápidas” o de Inmunocromatografía.
—RM 947-2020-MINSA: Donde se aprueba el Protocolo de Manejo Ambulatorio de Personas Afectadas por COVID-19, y donde de manera taxativa se menciona que “las pruebas de laboratorio y su aplicación para la confirmación de los casos de COVID-19 son las que están establecidas en el documento normativo vigente sobre vigilancia epidemiológica” es decir, sólo los señalados en la norma anterior entre ellos CLIA, ELISA e Inmunofluorescencia.
—RM 972-2020-MINSA: Que aprueba los Lineamientos para Vigilancia, Prevención y Control de la Salud de los Trabajadores con riesgo de exposición al SARS-CoV-2, donde nuevamente se menciona que las pruebas serológicas aceptadas son CLIA, eCLIA, ELISA e Inmunofluorescencia.
En el sector minero y de energía requiere de mucha confiabilidad en sus acciones, las pruebas de inmunofluorescencia (antígenos y anticuerpos) otorgan mayor confianza y rapidez en los resultados. ¿Necesita mayor información sobre estas pruebas, la biotecnología usada, y las normas que las respaldan? Comuníquese con OBC Team.
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